logo

Aprender a educar. Aprender a ser padres

Nos preguntamos si ¿hace falta una escuela de padres? Antes no había estas escuelas y ahora si hacen falta. El mundo ya no es como era con nuestros padres y nuestros hijos van a vivir cosas diferentes a lo que nosotros vivimos. Es por eso por lo que no vale lo que ellos hicieron con nosotros, o por lo menos no es suficiente.  El mundo está cambiando y cambia muy rápido, además cambia todo el tiempo.


escuela padres 2El cambio es tanto que convierte el mundo en que vivimos en un mundo incierto. No es previsible y esto da a los padres una responsabilidad mayor por no podemos tener certeza de lo que va a pasar, entonces tenemos que usar nuestro ingenio,  ser más hábiles y empezar a ser educadores. La responsabilidad de los padres sobre la educación es muy grande y ésta la compartimos codo a codo con la Escuela, siendo los padres los principales protagonistas.


La sociedad en la que vivimos nos enseña que tengo que TENER para poder hacer y por tanto para poder SER. Pero esto no es verdad, el orden está invertido. Debemos ocuparnos de SER y entonces podré hacer y tener las consecuencias de lo que haces. La  clave está en educar para SER. Si preguntamos a los padres la mayoría nos dirán que lo que quieren para sus hijos es que sean felices.

 

 

 Y ¿Cómo conseguimos avanzar en este camino, qué deberíamos enseñar? La familia debería ser una Escuela que enseñe a:

  • Comprender el punto de vista de los demás. A no ser egocéntrico y pensar en el que está a tu lado.
  • A no desesperarte cuando algo no sale bien. Pues los fracasos son parte de la vida y cuándo éstos se dan es cuando de verdad aprendo.
  • A organizar prioridades. No todo tiene el mismo valor ni el mismo mérito. Hay que aprender a ocuparse primero de lo grande y luego de lo pequeño. Hay tiempo para cada cosa: tiempo para estudiar y descansar, tiempo para estar en familia y jugar con los videojuegos,…
  • Una escuela que enseñe a explorar y desarrollar su creatividad, no hacer siempre lo mismo si quieres resultados diferentes, aunque esto suponga equivocarse.
  •  A valorar los pequeños logros. Premiar los pequeños progresos que hacen tus hijos aunque no lleguen al final del camino.
  • Enseñar a agradecer lo que tienes, no poner tanto acento en lo que le falta sino estar agradecidos por lo que tienes.
  •  Enseñar a enfrentarse a los miedos. Si me enfrento a ellos, dejarán de existir y veré que soy capaz de superarlos.
  •  Enseñar a pedir y ofrecer ayuda. Tan importante una cosa como la otra.
  • A darle valor a las cosas que tienes, y darle el valor apropiado, sin fijarte tanto en lo que te falta y que sin pensar que sin eso no eres feliz.
  • A aprender de sus propios fracasos, de sus fallos y no enfadarse consigo mismo por fallar, sino verlo como una oportunidad para avanzar.
  • A recibir con amor a los demás y a compartir en lugar de competir.
  •  A cuidar y alimentar los sueños para dejar crecer sus deseos  y así poder alcanzar también sus proyectos.


Este camino no es fácil pero si podemos conseguirlo. Sobre todo podemos estar pendientes de ayudar a nuestros hijos a ser una mejor persona y a convertirse en la mejor versión de sí mismos, gracias al trabajo y esfuerzo diario, al cariño y al tiempo dedicado.

 

 

Quiero ayudarte

¡Espero que podamos vernos pronto!